El surgimiento de las ideologías políticas

Pintura de Eugene Delacroix - La libertad guiando al pueblo

En los seres humanos entenderemos por “carácter” al sustituto humano del instinto animal. Mientras los animales están dotados de un componente instintual fijo, en el ser humano su equivalente se forma también en los primeros años de vida pero difiere en cada individuo. Sin embargo lo que mantienen en común es que en ambos casos ofrecen una forma de afrontar lo que nos puede llegar del exterior. Por ejemplo, en el caso de una persona avara ésta siempre tenderá a evitar gastos y a buscar el ahorro ante una nueva situación que se le presente.
Este carácter tendrá consecuencias decisivas en la vida del individuo. Una de las principales es que, debido a que existe una clara correlación entre el carácter de cada individuo y la orientación ideológica en la que éste terminará derivando, su forma de pensar quedará decidida por su “carácter”. Cuando una orientación del carácter es firme terminará fructificando ideológicamente y, fácilmente, podrá también derivar en una orientación política. Esto es así porque las diversas formas de entender la política siempre se nutren de una determinada orientación ideológica.
Resulta habitual que, cuando la orientación política es definida, ésta no cambie. Variar implicaría comprender la realidad de otra manera y, sobre todo, que el carácter del individuo cambiase de alguna forma significativa. Debido a la estaticidad de carácter el mundo se nos muestra a lo largo de todas nuestras vidas como esencialmente el mismo. Incluso puede darse el caso de que algo que sea considerado extremadamente relevante para un grupo de individuos, mientras que para otro grupo este mismo suceso sea tan irrelevante que ni siquiera llegue a existir.
Si observamos la denominada “mentalidad anticapitalista” comprenderemos que también procede de una orientación del carácter. Hasta tal punto esto es así que puede existir en esencia dicha mentalidad sin necesidad de que realmente exista el propio “Capital”. Simplemente se trata de una orientación más del carácter que se acaba fijando a un elemento que le es propicio para poder desarrollarse.
Que el carácter del individuo tenga estas derivaciones resulta positivo y negativo a la vez. Positivo porque ayuda a generar una sensibilidad para poder afrontar la realidad; negativo porque impide ver otras perspectivas y fácilmente hará caer a la persona y una especie de fundamentalismo que generará intolerancias hacia otras mentalidades que no sean la suya. Pero si todo conocimiento implica una hermenéutica resulta siempre inevitable que estas situaciones se den en alguna medida.

2 comentarios:

filosofiaylibros 3 de octubre de 2011, 22:46  

Me ha gustado tu artículo. Creo que toca un punto fundamental como es la dificultad para cambiar de opinión, y a la postre, de ideología en la que acaba derivando necesariamente la opinión que se forma acorde con cada carácter.
Como dices, "variar implicaría comprender la realidad de otra manera". Pero no solo eso, las creencias a que nos debemos, las que configuran nuestro carácter son las que nos sirven de sustento gnoseológico. Renegar de ellas, darnos cuenta de que ya nos nos valen, que son erróneas etc., supondría abrirnos al abismo (Abgrund). Por eso es tan difícil sustituir unas creencias (y a partir de ahí, opiniones e ideologías) por otras. Y como añades un poco después, sería admitir que el individuo cambia; no hay nada más aterrador para el "yo" que no reconocerse en el pasado, nada más atroz que admitir la volatilidad de sí mismo, su aspecto cambiante.

Un saludo.
P.D.: por lo visto se ha comprobado que el "componente instintual" de las otras especies animales no es tan fijo como creemos, dándose una diversidad bastante amplia de caracteres dentro de una misma especie e incluso grupo.

Ricardo Iglesias Fernández 4 de octubre de 2011, 16:09  

Cada vez que leo o escucho a algún pensador que no conocía, tengo la impresión de que, en realidad, la mayor parte de lo que expone sólo es un desarrollo de su carácter. Después, a poco que se observe la trayectoria intelectual, no acaba siendo muy complicado confirmarlo.

Todo esto me recuerda que tan importante es ir hacia adelante (avanzar en el desarrollo del pensamiento propio), como hacia atrás (comprender cómo se ha llegado a formar). Por eso, entre otras cosas, me parecen tan interesantes y necesarias las disciplinas que se encargan de este tema. Imagino que en esto también yo mismo soy prisionero de mi propia ideología. No es de extrañar que gente pr la que siento algo de afinidad (Žižek, por ejemplo) haya puesto también tanto énfasis en la importancia de la psicología.

Es verdad que no se puede renunciar a todas nuestras creencias porque, como tú dices, eso nos llevaría a la nada. Y en la nada no se puede vivir. Lo que creo que sí se puede es, como decía Feuerbach, formarse a base de un intercambio con los demás. Algo que permite, en alguna medida, limitar los pre-juicios a los que nos vemos casi obligados a causa de nuestro carácter.

No sabía que pudiese haber tanta variabilidad entre los animales. También sería un tema interesante para tratar.

Gracias y saludos.